Inspirada en el proverbio francés «Qui sème la haine récolte la tempête», esta ilustración representa una contundente metáfora visual: un arma de guerra, entre bola medieval con pinchos y símbolo contemporáneo del odio encadenado.
Los tonos negros y morados refuerzan la sensación de oscuridad, rabia contenida y peligro inminente.
El trazo limpio contrasta con la crudeza del concepto, jugando con la estética del tatuaje y el grafismo editorial.
Es una imagen directa, sin distracciones, que invita a reflexionar sobre las consecuencias inevitables del odio cultivado.
Un trabajo que conjuga iconografía clásica con discurso social actual..